Varón y hembra nos creó

Fue un trabajo en equipo

bb017a4718bbdd36b2e350c6c6a35b55-e1524231537812.jpgEl día 20 de febrero de 1962, el programa espacial Mercury envió al espacio su primera misión tripulada por un hombre. Ese día, un cohete llamado Atlas partió de su base de lanzamiento, llevando la cápsula espacial Friendship 7, siendo la primera misión tripulada del programa espacial estadounidense que recorrería una órbita alrededor de nuestro planeta. Después de completar tres órbitas, en un recorrido de 4 horas con 55 minutos y 23 segundos, la capsula volvió a la Tierra con su tripulante, el astronauta John Glenn, quien fue recibido como un héroe nacional, con un gran desfile en su honor.

El éxito de dicha misión le daría impulso a una carrera espacial que llevaría al hombre a la Luna. Para lograrlo, participaron en ella los hombres y mujeres más brillantes. Una de las figuras más notables de dicho programa, fue la matemática Katherine Johnson, especialista en geometría analítica. Ella, una mujer afroamericana y de origen humilde, enfrentó las dificultades de vivir en un medio en donde, además de la pobreza, la discriminación por su raza le impedía tener las mismas oportunidades que otras mujeres tenían; sin embargo, eso no le impidió demostrar su talento.

Katherine_Johnson_at_NASA,_in_1966.jpgEn 1961, Katherine calculó la ventana de lanzamiento del Proyecto Mercury. En 1962, calculó con gran precisión la órbita de John Glenn alrededor de la Tierra, su trayectoria de regreso y el punto de amarizaje para que él y la cápsula fueran recogidos por la marina, al momento de su retorno. Katherine también calculó la trayectoria del viaje del Apolo 11 a la luna, y recibió múltiples reconocimientos por su gran aporte a la navegación espacial.

El año 2015, el presidente Barack Obama la condecoró con la Medalla Presidencial de la Libertad, considerada como la concesión civil más alta en los Estados Unidos. El 5 de mayo de 2016, la NASA le dedicó las nuevas instalaciones de investigación en informática del Centro de Investigaciones de Langley en Hampton (Virginia), en conmemoración de los 55 años del histórico lanzamiento de Alan Shepard, que fue posible gracias a esta extraordinaria mujer.

human_computers_3.jpgPero, Katherine Jhonson no fue la única mujer que se destacó en ese ámbito. Ella fue parte de la unidad llamada West Area Computers (Calculistas del Área Oeste), quienes fueron las computadoras humanas que procesaban datos matemáticos para el programa espacial estadounidense. En 1949, Dorothy Vaughan recibió el cargo de directora, siendo la primera mujer afro-americana en alcanzar dicho puesto en la NASA. Entre ellas también estuvo Mary Jackson, y llegó a ser la primera ingeniera aeroespacial estadounidense de raza negra.

Este breve repaso de la historia, nos permite ver cómo la mujer, junto con el hombre, ha sido protagonista de todos los logros de la humanidad. Y es que no podía ser de otra manera, pues tanto las mujeres como los hombres somos parte de un sólo propósito divino que se debe cumplir en la tierra. La Biblia en Génesis 1:27, dice:

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.”

Allí podemos ver que el propósito de Dios al crear a la mujer, no fue el de hacer un ser inferior al hombre, tampoco una competencia para él; más bien, su propósito es que ella sea su ayuda adecuada para que juntos puedan gobernar y administrar la tierra. Génesis 1:27, dice:

“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”

mujer-trabajadora-2.jpgEs decir, tanto el hombre como la mujer proceden de un mismo diseño y ambos fueron creados a imagen de Dios; sin embargo, la falta de entendimiento de esta realidad ha hecho que el ser humano atente contra el diseño divino. Por ello, en ciertas culturas y religiones la mujer ha sido degradada a una condición de ser inferior al hombre, degenerando en comportamientos abusivos contra ella. La Biblia, en Gálata 3:28, dice:

“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”

Esa es la única realidad establecida por Dios; por ello, Jesús vino a restaurar el honor del hombre y de la mujer a la condición original. La historia bíblica nos muestra su contundente obra en ese sentido. El capítulo 8 del Evangelio de Juan narra la historia de una mujer que había perdido su honra, y de cómo una multitud procuraba su muerte. Allí, en los versículos 4 y 5, dice:

“…le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?”

Al leerla, vemos que la delicada situación de esta mujer, no solo era por causa de su pecado sino el resultado de la actitud hipócrita de una sociedad que no miraba a la mujer igual que al hombre, sino como alguien de valor inferior. En los dos versículos siguientes de este relato, dice:

“Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.”

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Así, Jesús, puso a todos en la misma condición y obligación. El apóstol Pedro, en su primera carta a la iglesia, capítulo 3, versículo 7, al hablarle a los maridos sobre cómo deben tratar a sus mujeres, escribe:

“Vosotros, 

Maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.”

CONCLUSIÓN

Delante de Dios, tanto los hombres como las mujeres somos iguales en valor; por ello, sin importar nuestra raza, condición social, nivel económico, nivel educativo o la nación en que vivimos todos debemos respetarnos y considerarnos; porque no fuimos creados para competir unos contra otros sino para colaborar unos con otros en el propósito de alcanzar grandes metas para gloria de Dios y bien de toda la humanidad, haciendo juntos la voluntad de Dios durante nuestra vida aquí en la tierra. En Juan 15:12, la biblia dice:

“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.”

RECOMENDACIÓN:

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ACTIVIDAD

Lee las siguientes promesas de Dios para ti:

Citas sobre mujeres: Génesis 1:26 al 31; Josué 17:3 al 6; Ruth 2:5 al 13; Proverbios capítulo 31; Isaías capítulo 54; Sn. Juan 4:10 al 14.

Citas sobre hombres: Genesis 12:1 al 3; Génesis 22:16 al 18; Deuteronomio 5:29; Salmo 1:1 al3; Salmo 112:1 al 3; Proverbios 5:15 al 20; Proverbios 18:22; Eclesiastés 4:9 al 12.

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